jueves, 17 de abril de 2008

Diálogo 2 (O la razón del porqué tomé esa decisión)

- Amor, dime, porque ya no tomas cuando salimos???

- Por que no quiero, no me dan ganas -Respondió raudamente, a lo que ella insistió...

- Pero si antes lo hacías, dime que onda pues? hiciste alguna promesa o algo? -Preguntó la curiosa mujer

- No, ninguna promesa, cosas mías niña, relax -Le dijo pensando que no lo incharía más, cosa en la que estaba muy equivocado ya que en un último intento por saber el porque de la resolución volvió a inquirir:

- Pero porfa, dime, te hace mal?

- No mujer, tranquila, ya... te diré -Una tenue sonrisa afloró en sus labios, ya que por fin iba a saber la razón de la sobriedad extrema de su novio. Él le comienza respondiendo con otra pregunta:

- Amor, recuerdas el día que nos conocimos?

- Si, obvio que me acuerdo, jajajaja - Lanzó una risa medio burlosa, a lo que él respondió de inmediato:

- Yo no me acuerdo.

lunes, 7 de abril de 2008

Rincón 3

Fue genial el otro día. Tuve clases en la mañana y turno de tarde en el trabajo, estaba cansadísimo, pero al final de mi jornada me esperabas en la banca de la placita que hay por ahí. Tenías los audífonos puestos, escuchando no sé que, creo que era una canción de tu Alejandro Sanz querido. Alejandro Sanz po wn!!! pensar que escucho a ese compadre sólo cuando ando en un estado semi-depresivo, pero semi-depresivo, porque el resto del tiempo sus discos los tengo relegados en algún respaldo viejo, a veces olvidando donde está, porque sé que si leo la carátula, asomos de nostalgia pueden aparecer y ahora estamos en tiempo de vacas gordas, o de prosperidad si quieres llamarlo así.

No sentiste mis pasos, el amor platónico por tu popular cantante te tenía en otro mundo. Me acerqué por detrás tuyo, para darte una sorpresa, pero justo cuando iba a llegar a ti, miraste tu reloj y te diste la vuelta para ver si venía. Al ver que estaba a 2 metros de distancia, te paraste de inmediato, te sacaste los fonos de tus orejas y te lanzaste sobre mi. Me abrazaste fuerte, apoyaste tu mentón en mi hombro y no me querías soltar. Nunca me habías abrazado así, que recuerde por lo menos, y yo hice lo mismo contigo. El montón de sensaciones de ese momento, fue increíble y llegó a su máxima expresión cuando levantaste la cabeza y me diste ese beso. No sé porqué, pero creo que fue el mejor que había recibido. Mi corazón parece que se salía, incluso me llegó a doler, mi respiración se dificultó, pero no quería terminara.

Conversamos un rato, salimos a caminar a pesar de lo tarde que era y me contaste todo lo que habías hecho desde la última vez que nos habíamos visto. Era casi un mes, demasiado tiempo, pero tenías que hacer tu viaje y dejar todo listo para lo que se venía en un par de años más. Ninguno de los dos lo planeó en ese momento, pero las cosas salieron así, y por cierto estoy muy feliz.

Te expliqué que ya era hora, que mañana me esperaba un día largo nuevamente y que no podía ser de otra forma. Tu rostro cambió de inmediato y la tristeza lo inundó, pero entendiste que hasta que las cosas no mejoraran tenía que ser así. Un mes!!! un mes!!! para poder estar nuevamente por poco más de media hora!!! Pero está bien, es lo que hay y hay que aguantarse, es lo mejor.

Tú sabes que si te fueras de nuevo y volvieras, me la jugaría otra vez por estar contigo aunque sean sólo 5 minutos, claro que si. Pero con sólo una condición: que me digas tu nombre y donde encontrarte.

martes, 11 de marzo de 2008

Rincón 2

Al final, lo único que importa no es tanto lo que haga yo, si me esmero o no, porque en estos temas la voluntad de acuerdo a las concepciones y exigencias bajo las cuales cada uno de nosotros toma una decisión es la que manda. Porque sí, en todas estas cosas somos nosotros quienes tomamos tal o cual decisión, y los actos, de todos aquellos que consideramos un peligro para nuestras pretenciones probablemente tengan el mismo valor para otros que lo que hagamos nosotros, ya que aunque nos duela reconocerlo, somos uno más dentro de varias posibilidades.

Al final, lo más importante de estas cosas, aunque muchos den fórmulas cuasi matématicas, es ser tal cual, y dejar atrás las corazas, aunque cueste mucho, y sobre todo, estar dispuesto a saber que enfrentarás al principio y problemente un buen tiempo más, todas aquellas cosas que estás acostumbrado a que salgan a tu camino una y otra vez. Pero hay que ser valiente, y si vale la pena, porque SI vale la pena, es tener paciencia y no ser tan pasivo, y sobre todo, de acuerdo a las luces que vayas encontrando en el camino, saber distinguir cuales son las verdes para seguir, y las rojas para detenerse, analizar y ver si es posible seguir, ya que como dije anteriormente, estas cosas son parte de la voluntad, y en casos como estos, no es precisamente nuestra voluntad la que debe tomar esa decisión, ya que su trabajo está hecho.

martes, 20 de febrero de 2007

Rincón 1

Te quiero porque piensas en mí, porque cada vez que abro los ojos estás siempre ahí, a mi lado.

Te quiero porque te importa todo lo que me pasa y porque no sólo estás tranquila sabiendo que estoy bien, sino que te esmeras para que yo siempre lo esté.

Te quiero por esa vez que me esperaste más de una hora, cuando me atrasé en un examen, y sabías que si te hacía esperar era porque las circunstancias me obligaban, no por mero capricho ni desinterés.

Te quiero porque cada vez que me siento decaer estás ahí, animándome a seguir adelante y convenciéndome de que vendrán tiempos mejores.

Te quiero porque me hiciste pensar en el futuro, porque me hiciste dar cuenta que si vivo del día a día jamás podré ser feliz plenamente.

Te quiero, sí... te quiero, aunque suene raro escucharlo de mis labios porque sabes que dentro de mi vocabulario no siempre están presentes palabras ni gestos de afecto, cuando hay otras personas presentes, tú lo sabes.

Te quiero, sí... te quiero, pero más que por todas las razones que antes te di, te quiero porque cuando nos conocimos me diste la oportunidad de entrar en tu vida, usaste tu valioso tiempo en conocerme y en los momentos que te necesitaba, detuviste tu cargada agenda para dedicarme ese impagable tiempo, no retribuyendo lo que yo también había hecho por ti, sino que sólo por mera generosidad.

Y más que la razón anterior, te quiero por como tú eres, por como te arreglas el cabello, por tus gestos al hablar –y cuando no también-, porque cuando haces cualquier cosa y te observo, todo el mundo desaparece y lo único que mis sentidos pueden hacer en ese instante es contemplar todo tu ser.

Te quiero, sí, y más que eso te amo, pero si te amo no es porque fortuitamente llegaste a mi vida y la encantaste, sino que te amo porque al darme cuenta de lo grandiosa que eres con las múltiples virtudes de las que eres poseedora, así como también de esos defectos que también amo -aunque no los apruebe todos-, te elegí, sí, te elegí, no fue un shock fulminante que hizo tambalear mis rodillas y me hizo desmayar.

Lo repito, te amo porque te elegí, y te amo más porque tú también me elegiste, porque dejaste atrás todas las trabas que nos separaban y aunque con miedo al principio, me ayudaste también a superar ese mismo miedo que nos alejaba por ese terrible temor que teníamos de volver a sufrir.

Te quiero, sí, te quiero, pero te querría y te amaría muchísimo más, sí te pudiese conocer algún día.